16 mayo 2018

Novela: El extraño caso de la isla Panorama



"Bienvenidos a una utopía perversa y exquisitamente malsana, un paraíso artificial donde el amor, el sexo y la muerte se funden y confunden para deleite de su tirano creador y de los lectores más retorcidos."

Con estas líneas presenta Satori en la contraportada a la novela que traigo hoy. Y para un alma oscura como la mía, que aparezcan las palabras perversión y malsano ya es suficiente para que me tire de cabeza a por ello. Es la segunda vez que me interno en el retorcido universo de Edogawa Rampo (1894-1965), y reconozco que me encanta revolcarme en las miserias humanas, y ver hasta donde puede llegar un personaje con tal de conseguir su delirante objetivo. Ya conocía esta historia a través de su maravillosa adaptación a manga por parte de Suehiro Maruo, pero esto no ha mermado el interés que me ha despertado la novela, que la he leído en dos sentadas.


El extraño caso de la isla Panorama (Panorama tô kidan - 1926)
Autor: Edogawa Rampo
Editorial Satori
Traducción: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Género: suspense, crimen, ero-guro
Otras obras: Los casos del detective Kogoro Akechi; La bestia ciega; Los crímenes del jorobado...

Hirosuke Hitomi es un escritor sin éxito que lleva una vida mediocre realizando trabajos mal pagados. Hastiado del mundo que le rodea, sueña con crear un paraíso utópico donde recluirse, y vivir rodeado de belleza y placeres sensuales. Pero sin dinero solo es eso, un sueño. Sin embargo, el destino se pondrá de su parte al enterarse de la muerte de un antiguo compañero de universidad con el que guardaba un enorme parecido físico, e ideará un plan para hacerse pasar por un "resucitado" Genzaburo Komoda. Para ello, fingirá su propio suicidio, y una vez eliminada su propia existencia del mundo, sustituirá al fallecido Komoda. Fingirá haber sufrido catalepsia, y haber despertado en la tumba, de la cual consigue salir milagrosamente. Una vez es llevado a casa de la adinerada familia Komoda, consigue engañar a todos con su farsa. Pasado un tiempo prudencial, decide tomar la enorme fortuna que ahora posee y llevar a cabo su utopía en una pequeña isla a la que llamará Panorama. El único escollo que puede dar al traste con su plan es Chiyoko, la joven viuda de Genzaburo, que sospecha que es un farsante, y de la que Hirosuke no puede evitar enamorarse.

14 mayo 2018

Animes de horror y suspense en pequeñas píldoras

Llevaba tiempo que no veía ninguna serie de anime que me llamase la atención. Supongo que he pasado una etapa rancia en la que nada me gustaba, o estaba cansada/aburrida de no encontrar algo un poco más original. El caso es que a principios de año, a través de la plataforma Crunchyroll, encontré una serie de capítulos muy breves que consiguió captar mi dispersa atención, y a través de ella encontré otra de estilo parecido. Se trata de dos animes de género de horror o suspense, que consiguieron lo que pocas veces logra una serie conmigo, que es producirme cierta inquietud, o incluso perplejidad, según el caso.


Yamishibai: Historias japonesas de fantasmas


La serie va por su quinta temporada, cada una de ellas con 13 episodios de poco más de 4 minutos. Se empezó a emitir en julio de 2013, hasta finales de 2017. El estudio ILCA fue el encargado de su producción. Se trata de una serie de género sobrenatural u horror, donde cada episodio te relata una historia basada en un mito del folclore japonés o en una leyenda urbana, imitando al popular arte de los contadores de historias callejeros o Kamishibai. Estos narradores lo que hacían era apostarse en las esquinas de las calles y, con ayuda de unas tablillas ilustradas, iban narrando sus historias y leyendas a todos aquellos que se pararan a escuchar.

Lo primero que llama la atención, a parte de la brevedad de sus episodios, es el tipo de animación que emplea, ya que parece un teatrillo de marionetas, pero realizado con dibujos. De primeras, habrá gente a la que pueda echar para atrás su aspecto visual y esa animación como de marionetas, pero creo que precisamente por eso resulta más inquietante lo que narra. Creo que este tipo de animación pega muy bien al tipo de historias que va relatando.

Tenemos historias de fantasmas, monstruos, leyendas urbanas, fenómenos paranormales, y otro tipo de cosas aún más surrealistas. Hay episodios que gustan más que otros pero, en general, consigue transmitir cierta inquietud puesto que no suelen ser especialmente amables con los protagonistas de sus breves historias, y a veces ocurren cosas bastante macabras. Por buscar un paralelismo, me recuerda un poco a los relatos de Junji Ito, que provoca inquietud precisamente por lo absurdo y retorcido de algunas situaciones.





Kagewani


Esta segunda serie la descubrí porque me aparecía como recomendada en Crunchyroll mientras veía Yamishibai. Consta de dos temporadas, cada una de ellas de 13 episodios de unos 8 minutos. El estudio encargado de su producción es Tomovies, y está dirigida por Tomoya Takashima, quien también había dirigido la primera temporada de Yamishibai.

La serie nos narra el terrorífico encuentro de varias personas, en distintos lugares, con unos extraños monstruos, a cada cual con un aspecto más raro. Un científico, el profesor Sôsuke Banba, se dedica a acudir a cada uno de los lugares donde se ha producido un encuentro para investigar a esas criaturas. Lo que al principio parece que va a ser solo una sucesión de monstruos por episodio, hacia la mitad de la primera temporada se ve que todo está interconectado, y que el origen de todas esas criaturas que están aterrorizando a la gente está relacionado con algo llamado Kagewani, o literalmente, "cocodrilo sombra".

Visualmente tiene una animación parecida a la de Yamishibai, utilizando fotografía retocada y dibujo, pero la animación es más fluida, no es tan "marioneta" como la anterior. Los monstruos reconozco que me han gustado mucho, sobre todo la criatura marina del episodio 6 de la primera temporada me pareció terrorífico, con esas extremidades tan exageradamente largas.

La primera temporada me gustó más que la segunda. Supongo que el misterio que envuelve todo, incluso al propio profesor Banba, me resultaba muy atractivo. La segunda temporada se vuelve más rollo conspiración, y aunque también hay "monstruo de la semana", reconozco que me perdía un poco con los tejemanejes de los protagonistas. Pero vamos, que la disfruté igualmente. Y siendo una serie con un formato tan breve, y siendo tan magra, te la ves en un par de sentadas.

Totalmente recomendada si os gusta el género de misterio, y no teméis probar con series diferentes. Hacía mucho que no disfrutaba y me inquietaba tanto con un anime.



Si os animáis a ver estas series, podéis encontrarlas en la plataforma de Crunchyroll, y verlas de forma gratuita. Por mi parte, espero que esta no sea la única entrada de anime del año, porque llevaba mucho tiempo de sequía en cuanto a series, y me apetece retomar los buenos hábitos.

Hasta la próxima misión.

02 mayo 2018

Novela: Mi prima Rachel

Llevaba tiempo queriendo leer algo de Daphne du Maurier (1907-1989), y de forma absurda iba haciéndome con libros de ella, pero no llegaba a empezar ninguno. Así que me decidí por este, cuya historia me es completamente desconocida. Creo que 2018 va a ser el año de Daphne, porque me ha gustado bastante, y quiero leerme otro a no mucho tardar, jejeje...


Mi prima Rachel (My cousin Rachel - 1951)
Autora: Daphne du Maurier
Editorial Alba (Rara Avis)
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Género: costumbrista, suspense, psicológica
Otras obras: Rebeca; La posada Jamaica; Los pájaros y otros cuentos...


Philip Ashley es un joven huérfano que ha sido criado por su primo Ambrose, un adinerado terrateniente de Cornualles veinte años mayor que él. Acostumbrado a una vida tranquila en una gran casa, con poca vida social y sin ninguna figura femenina, recibe una gran sorpresa cuando su primo, tras una prolongada estancia en Italia, le escribe anunciándole que ha contraído matrimonio, y que su esposa no es otra que una prima lejana que no conocían llamada Rachel. Tras meses y meses de espera a que regrese a Cornualles, y con la curiosidad de conocer a Rachel, recibe la terrible noticia de que Ambrose ha enfermado y ha fallecido. Philip, seguro de que la responsable de su muerte es su desconocida prima, jura que le hará pagar todo ese dolor y sufrimiento. Pero todo cambiará cuando Rachel, semanas más tarde, se presente en Cornualles, y rompa completamente con la imagen que Philip se había formado. A partir de aquí, tanto la fascinación que despierta en él como las sospechas sobre sus verdaderas intenciones harán tambalear la estabilidad de su mundo.


Ambientada en el siglo XIX, la historia está narrada por el propio Philip, en primera persona, rememorando algo que ya ha sucedido y la culpabilidad que siente. Ya aviso que su protagonista no se hace mucho de querer, y como todo está narrado desde su punto de vista, a veces, su propia versión o distorsión de la realidad puede confundirte a ti como lector. No llegas a conocer nunca la verdad de Rachel más que a través de lo que Philip comenta e interpreta, y teniendo en cuenta que es un hombre que no está acostumbrado a tratar con mujeres, y que tiene una idea preconcebida de cómo son y cómo deben comportarse, pues a veces es un poco exasperante.

El personaje de Rachel me ha gustado mucho cómo está desarrollado. Nos encontramos con una persona que ha tenido una vida muy ajetreada, con una infancia dura, y una juventud no mucho más fácil. Creo que gran parte del drama, a mi forma de ver, es el hecho de que Rachel sea extranjera, con unos códigos de conducta y morales diferentes a los de la sociedad de Cornualles. Eso, unido a un oscuro pasado, y a encontrarse sumida en la ruina, hace que la sospecha recaiga constantemente en ella. En cierto momento, como gran conocedora de las hierbas y remedios naturales que es, te hace pensar en una brujilla. Todo esto, visto a través de los ojos de Philip, que no es precisamente una persona con miras muy amplias, hace que la sensación de desconfianza no te abandone.

Un aspecto que se toca en Rebeca, y que aquí aparece, es la influencia de una persona ya desaparecida. Y lo hace a través del parecido físico de Philip con su primo. Cuando Rachel llega a Cornualles, y conoce a Philip, queda impactada, pero como nuestro protagonista no es muy avispado que digamos, no es del todo consciente de lo que puede suponer realmente para ella volver a encontrarse con su difunto marido.

La pregunta que flota en todo el libro es ¿Rachel tuvo algo que ver con la muerte de Ambrose? He de decir que yo no lo tenía claro, unas veces pensaba que sí, otras que no. Solo al llegar al final pude terminar de encajar las piezas. El libro está lleno de detalles, unos más evidentes, otros más sutiles, que además tienes que interpretar su significado porque Philip te da su visión. Y aún esperándote el tipo de final que va a tener la novela, cuando ves lo que ocurre, no resulta menos impactante.

Algo con lo que he disfrutado mucho son las partes más costumbristas, cuando te describe cómo es la región, cómo son los arrendatarios que trabajan las tierras, gentes campesinas y sencillas, los sirvientes de la casa (me encanta Seecombe, el mayordomo, es grandioso), y esas descripciones que hace de la naturaleza, de los bosques y la costa. Los pasajes en los que hay tormenta y la naturaleza está desbocada, al igual que los sentimientos del protagonista, me parecen maravillosos, muy góticos.

Me gusta mucho la forma de escribir de esta autora. También tiene cierto tono de humor en determinados momentos, casi siempre de parte de los sirvientes de Philip, que te sacan alguna sonrisa. Y he de señalar el inicio de la novela. Igual que en Rebeca comienza con una frase que se te queda clavada en la mente, en este libro, según leí el inicio, me puso los pelillos como escarpias:

"Antiguamente ahorcaban a la gente en Four Turnings. Ahora ya no."

Si con este principio no te entran ganas de conocer la historia que se oculta detrás, no sé con qué.



La recomiendo mucho si os gustan las historias con cierto suspense psicológico, explorar qué hay más allá de lo que se muestra a simple vista. Conocer qué se esconde tras la misteriosa figura de Rachel, si realmente tiene intenciones ocultas, o es malinterpretación del narrador. He disfrutado mucho de su trama, y me ha parecido una delicia cómo está escrito y la belleza que transmite en muchos pasajes.

Hasta la próxima misión.


07 abril 2018

Novela: El fin de la infancia

Hace como año y medio que leí Cita con Rama, de Arthur C. Clarke (1917-2008), y me gustó mucho. Fue uno de esos libros que una vez lo terminas, pasan los días y sigues teniéndolo presente, tanto por su historia como por sus personajes. Aunque llevo ya un tiempo que estaba un poco desconectada de la ciencia ficción, cuando he querido retomar este género he querido hacerlo con este autor, ya que tenía ganas de conocer más de sus historias. Y poco a poco se va abriendo paso entre mis autores favoritos, porque esta novela me ha llegado mucho al corazón.


El fin de la infancia (Childhood's end - 1953)
Autor: Arthur C. Clarke
Editorial Minotauro (Colección Booket)
Traducción: Luis Doménech
Género: ciencia ficción
Otras obras: Cita con Rama; El centinela; Las arenas de Marte...

Una raza alienígena, los superseñores, llegan a la Tierra de forma pacífica. Se hacen con el dominio del planeta, consiguiendo erradicar las guerras y unificando a toda la humanidad. Todo parece perfecto bajo la tutela y protección de estos superseñores, pero es inevitable que surjan ciertas preguntas. ¿Quiénes son en realidad? ¿Qué intereses les mueven para estar en la Tierra? ¿Por qué no muestran su aspecto real a los humanos?

La historia transcurre a lo largo de unos 150 años, y la conocemos a través de diferentes personajes. Al principio nos encontramos en plena guerra fría, con ambos bloques, occidental y soviético, compitiendo por lanzar al espacio un cohete que les pueda dar la supremacía en el espacio. Es en este punto cuando aparecen las naves de los superseñores, y aquí se paraliza todo. Pasados unos pocos años de la llegada de esta raza, el orden mundial se ha ido modificando hasta dar fin a la amenaza de la guerra: las armas nucleares desaparecen, las fronteras de los países se van difuminando para crear una unidad en todo el planeta, y una atmósfera de paz y prosperidad va embargando a casi todo el mundo.


Los superseñores han hecho posible esta paz, pero también hay grupos que no ven con buenos ojos la intervención de esta raza en los asuntos terrestres, y que sospechan de que puede haber intenciones ocultas. Y uno de los misterios al principio de la novela es el por qué no se muestran físicamente. El supervisor Karellen, el superseñor a cargo del planeta, envía sus mandatos a través de un interlocutor humano, pero siempre sin mostrarse. Y yo no paraba de darle vueltas al tema del aspecto de los alienígenas. ¿Son tan horrendos que nos aterrorizarían? ¿Y si no son entes físicos que podamos ver? ¿Y si... y si...? En un momento dado, hay una frase que me hace saltar una idea muy loca a la cabeza, pero me digo "no, no puede ser que tengan ese aspecto, sería demasiado rizar el rizo". Pero ¡Oh, sí! Vaya que sí, jajaja...

Debido a la desconfianza que generan, deciden que se mostrarán a la humanidad dentro de 50 años, tiempo suficiente para que la gente se acostumbre a su presencia. Y a cambio, la humanidad debe seguir el camino que nos han fijado para llegar a la prosperidad, y olvidarnos de avanzar en la carrera espacial, ya que la puerta de las estrellas nos está vetada.

"El hombre era, por lo tanto, prisionero de su propio planeta; un planeta mucho más hermoso, pero más pequeño que hacía un siglo. Junto con la guerra, el hambre y la enfermedad, los superseñores habían abolido la aventura."

Y así pasan las décadas. La humanidad prospera, vive mejor y más tranquila, pero llega a un punto donde no hay nada que la espolee a crear, a descubrir, a mantener viva esa curiosidad que todos llevamos dentro. Los superseñores son nuestros tutores, y en cierto modo han cercenado una parte esencial del ser humano, por unos motivos que solo conoceremos al final de la novela.

Mientras leía el libro, hubo momentos que me venía a la cabeza los relatos de Cordwainer Smith y sus Señores de la Instrumentalidad. Cómo va evolucionando la sociedad, su forma de pensar, todo ello bajo la supervisión de unas entidades superiores cuyos fines nos son desconocidos. La humanidad llega a una utopía, a un momento histórico de perfección y calma, pero donde percibes que hay un vacío, un "hemos llegado hasta aquí, y no nos dejan avanzar".


Es una novela que te va planteando ideas, desde un primer momento. ¿Deberían habernos dejado a nuestro libre albedrío, aunque eso supusiese el final a base de guerras, o está bien la intervención de esta raza alienígena? ¿Es justificable que nos veten el salto al espacio? ¿Hacia donde nos quieren conducir con su constante protección? ¿Lo que los superseñores entienden por bueno lo es realmente para nosotros? Al fin y al cabo son una raza extraña con una mentalidad completamente diferente a la humana.

"La humanidad había aprendido a confiar en ellos, y a aceptar sin más el altruismo supremo que había traído a Karellen y a sus compañeros a este destierro tan prolongado. Si se trataba, realmente, de altruismo. Pues todavía había algunos que se preguntaban si la política de los superseñores coincidiría siempre con los verdaderos intereses de la humanidad."

"¿No era posible, se decía a veces a sí mismo, que a pesar de su enorme inteligencia los superseñores no entendieran, realmente, a la humanidad y estuviesen cometiendo, con la mejor de las intenciones, un terrible error? ¿Y si en nombre de una altruística pasión por el orden y la justicia hubiesen decidido reformar el mundo sin comprender que estaban destruyendo el alma humana?"

Al contrario que Cita con Rama, que para mí fue una novela con más acción y me dejó una sensación muy positiva, El fin de la infancia es más pausada y reflexiva, y me iba tocando más la parte emocional. Cuando descubrí el auténtico objetivo de los superseñores, no sabía qué pensar. Habrá quien piense que es un buen final, a otros les parecerá una tragedia... para mí fue agridulce. "Vaya, ahora entiendo el significado del título".


Una novela que recomiendo sin dudar, sobre todo a quien le guste la ciencia ficción más centrada en el ser humano, en su evolución, que te haga reflexionar sobre nuestra naturaleza, con un ritmo más pausado. Además, me gusta mucho la forma de narrar de este autor. No llega a resultarme tan poético como Ray Bradbury, pero tiene momentos de una gran belleza. Sin duda, quiero volver a repetir más adelante con este hombre.

Hasta la próxima misión.


31 marzo 2018

Divagaciones de una fujoshi


Hace tiempo que quería escribir esta entrada, pero no sabía cómo enfocarla, así que va a ser una cosa sin pies ni cabeza. Y seguramente me granjearé algún odio con ciertas opiniones, pero me da igual, oiga, que para eso es mi blog y escribo lo que quiero.

Desde hace unos poquitos años, las editoriales se han animado bastante a licenciar mangas de género yaoi. Sobre todo, últimamente, estoy viendo llegar historias que no me imaginaba que llegarían a España, y que solo podías comprar en páginas inglesas. Hace bastante ya hice alguna reseña de mangas que tuve que adquirir en inglés, como Castle mango, o Samejima-kun to Sasahara-kun. Otros mangas ni siquiera había forma de conseguirlos en inglés, y tenías que conformarte con leerlos de forma poco legal a través de scans. Pero ahora voy teniendo más esperanzas de que determinadas historias vayan llegando.


Ainnsss... pajarines... que me vais a
reventar los ovarios. Adoro a esta pareja,
jajaja...
Y entre todo lo que ha ido licenciándose, llegó mi adorada Yoneda Kou. La conocí hace ya bastante tiempo, y me leí por scans todo lo que había con su nombre. Adquirí a través de Bookdepository su manga Nights, un recopilatorio de historias cortas de lo más variopintas (y que no entiendo por qué no he hablado de él en el blog; más cosas pendientes). Intenté adquirir también Soredemo, yasashii koi wo suru en inglés, pero no hubo forma ya que estaba siempre agotado. Y después de tanto tiempo mendigando algo de ella en español, la editorial Tomodomo nos trae Pájaro que trina no vuela. Ainnnsssss... ya tengo esperanzas de ver más cosas de Yoneda sensei.


¿Por qué adoro tanto a esta mujer? Primero, el dibujo. Me encanta su estilo, realista. Y también porque dibuja hombres que son hombres, que puede sonar un poco extraño, pero es que hay yaois donde me costaba diferenciar a los personajes masculinos de los femeninos. Y segundo, las historias. Te puede contar una historia totalmente cotidiana, y en su siguiente obra irse al lado más oscuro y arrastrarte al mundo de la yakuza.


¡Ohh, sí... nene!
Y hablando de historias oscuras, hace pocos días he visto que Milky Way va a publicar (de hecho, creo que ya se puede adquirir) All about J (J no subete), de Asumiko Nakamura. Mi primera toma de contacto con esta autora fue precisamente con este manga, y reconozco que quedé traumatizada, porque la historia no es precisamente dulce e inocente. Se trata de un drama psicológico, donde encontraremos cosas realmente duras, como los abusos a un menor, prostitución y violencia. Como digo, cuando lo leí la primera vez hace años, lo dejé a medias por lo duro que era. Pasado un tiempo, lo retomé, y de manera más fría, supe apreciar la forma y sensibilidad con que te cuenta la historia Nakamura. Por experiencia propia, para empezar con esta autora recomiendo más En la misma clase, que es una historia más costumbrista con momentos de humor. A no ser que queráis entrar a fuego en el género yaoi con J.




All about J, de Asumiko Nakamura. Una
maravilla, pero solo recomendable para
sufridores. Si eres sensible, ufff... no lo
recomiendo.
Tanto Yoneda Kou como Nakamura me parecen ejemplos de autoras que son capaces de tocar temas bastante peliagudos, y salir airosas. Plasman personajes destrozados psicológicamente, en un contexto que no les pone las cosas fáciles, y lo hacen con gran sensibilidad a pesar de la crudeza, que aún pasando un mal trago leyéndolas, necesitas saber si va a haber una luz al final del túnel.


Y ahora viene la reflexión que puede ser conflictiva para algunos, pero que necesito soltarla o reviento. Llevo el tiempo suficiente leyendo yaoi para darme cuenta de determinados defectos. Algunos los puedo "tolerar", pero hay otras cosas que no puedo. Hace unas semanas, viendo un vídeo en el canal de Libros de María Antonieta (dejo enlace aquí) hablaba precisamente de esos defectos. Por que a poco yaoi que se haya leído, es fácil encontrar momentos de "te obligo a mantener sexo, pero en el fondo lo estás deseando", y todo esto revestido de romanticismo, y aquí no pasa nada.



En animes como Junjo Romantica, o Sekaiichi Hatsukoi, ambos de Shungiku Nakamura, eso está a la orden del día. Y ojo, que Sekaiichi es de mis favoritos, me encanta todo el contexto de cómo es el trabajo en una editorial de manga, pero eso no quita que las relaciones entre los protagonistas sean a veces de dominio del uno al otro. Pero por el motivo que sea, aún con estos defectos, puedo verlas y pasar un buen rato.


Soredemo, Yasashii Koi wo suru. A tope
de Yoneda Kou. Que alguna editorial me
traiga a esta pareja. Por una buena causa.
Pero en ocasiones, me encuentro con historias que aúnan una serie de elementos que hacen que se me haga imposible su lectura.Y aquí me voy a meter en un tinglao (y sabiendo cómo está internet, me lanzarán cuchillos), porque voy a mencionar un manga que adora muchísima gente: Ten count, de Rihito Takarai. Yo lo empecé a leer desde su inicio por scans, pero lo dejé cuando vi el rumbo que tomaba la cosa. La historia me parecía interesante: un joven, Shirotani, que sufre un trastorno que le hace sentir fobia a los gérmenes, y necesita lavarse constantemente, no pudiendo relacionarse de forma normal con el resto de la gente por que no soporta su contacto. Por casualidad conoce a Kurose, un psicólogo o médico psiquiatra, no recuerdo bien, que se propone curarle. Bien, la historia muy entretenida, hasta que el amigo Kurose se salta la confianza de su paciente para comerle la oreja y lo que no es la oreja, con el trastorno que puede suponer para el enfermo, cuyo problema precisamente es el contacto físico. La idea que se transmite al lector es que esto es un romance, y que es bonito, aunque Shirotani diga entre lágrimas que no quiere. Pues no, es un abuso, y me están adornando de romance la violación de la confianza de una persona, que además tiene una enfermedad jodida. He mirado reseñas en varios blogs, y en ninguna menciona nada acerca de la parte que yo veo problemática. Mi pensamiento es ¿me estaré volviendo loca y veo cosas que no son? Solo en la página de MyAnimeList he encontrado alguna crítica precisamente de esto.

No sé, tengo la sensación de que somos cada vez menos críticos con lo que leemos, y en el género yaoi lo veo mucho más que en otros géneros. Damos por buenas cosas que en el mundo real tacharíamos a la primera. Y no quiero decir que se censuren mangas, que la gente se pone enseguida a la defensiva, si no que llamemos a las cosas por su nombre.

Bueno, me salgo ya del pequeño charco en que me he metido, y que espero ir haciendo entradas de mis mangas yaoi, que mi lado fujoshi necesita salir de paseo, mostrarse al público, y hace siglos que no escribo de boys love, con lo que me gusta a mí hablar de hombres que se achuchan. Sí, sí, y tengo que escribir de Nights, que hay un relato que me hace dar grititos como una colegiala. Maravilloso, sublime.



Espero volver pronto con más fangirleo.

Hasta la próxima misión.

11 marzo 2018

Novela: La perra de Alejandría

Es curiosa la evolución que he tenido con los libros de Pilar Pedraza que, aunque de momento solo han caído tres en mis manos, he pasado del "no me ha gustado nada" a "quiero más" como una yonqui. La primera novela que leí de ella fue El síndrome de Ambras, y no me gustó. No sabría decir exactamente dónde residían mis pegas, pero una de ellas fue sin duda los personajes. Supongo que me he mal acostumbrado a que haya siempre algún personaje más amable, que tenga cierta luz, y en esta novela eran todo oscuridad, y si había alguno un poco más normal, no me generaba interés y me importaba un pito lo que le ocurriese.

Por recomendación de los componentes del podcast Todo tranquilo en Dunwich, me animé a leer Arcano 13, cuentos crueles. Y aquí sí que sí (gracias, chicos). A través de estos relatos le cogí mejor el pulso a su autora, y disfruté muchísimo de las inquietantes y oscuras tramas que va tejiendo, además de quedar prendada de un pequeño gran personaje: Ángela, la niña bruja de Mater Tenebrarum. Y ahora que lo pienso, no dediqué una entrada a este recopilatorio de cuentos, con lo que me gustó. Así que ya tengo tarea pendiente.

Poco a poco quiero ir leyendo más de esta autora, porque me gusta la forma en que te envuelve la atmósfera de sus historias, lo perturbador de algunas de sus escenas, esa belleza dentro de lo macabro.


La perra de Alejandría (2003)
Autora: Pilar Pedraza
Editorial Valdemar (El Club Diógenes)
Género: histórico, sobrenatural, terror
Otras obras: El síndrome de Ambras; Arcano 13, cuentos crueles; Mystic topaz...

Nos encontramos en la ciudad de Alejandría, en los inicios de la era cristiana, para asistir a las celebraciones de las fiestas dionisiacas. En un momento donde el avance del cristianismo va arrinconando cada vez más a los cultos paganos, y la intolerancia es cada vez mayor, estas fiestas ponen al límite la paz social de Alejandría. A través de un noble dacio exiliado en la ciudad, Mihal Gospod, conocido como Bárbaro, conoceremos los conflictos y la decadencia de esta ciudad.


Como comenté en mi cuenta de Goodreads, el libro me ha sorprendido porque no me esperaba que tuviese una parte fantástica. No conocía esta novela, y la vi en la biblioteca a la que suelo ir habitualmente. Como me apetecía leer más cosas de Pilar Pedraza, la cogí. Por la sinopsis deduje que sería una historia más realista, haciendo una recreación del brutal asesinato público de la filósofa Hypatia a través del personaje de Melanta, y del choque entre la cada vez más poderosa fe cristiana y los cultos paganos de procedencias griegas y egipcias. Pensé que el terror que hubiese sería originado por la violencia de la historia, por los crímenes y los disturbios que imaginaba que encontraría. Y en gran parte, así es, pero también hay terror sobrenatural, y me ha encantado ese final que no podía ni sospechar.

Bárbaro, exiliado en Alejandría tras ser el único superviviente de la matanza de su familia, es uno de los seguidores de la secta del Perro o cínicos (corriente filosófica que apuesta por un estilo de vida frugal y sencillo), y sobrevive por las calles de la ciudad gracias a los recursos que le ofrece la naturaleza y la bondad de las gentes. Su forma de vida en constante movimiento le hace ser testigo y/o conocedor de lo que va ocurriendo en la urbe, tanto lo bueno como lo malo. Será presentado a Melanta, importante filósofa y astrónoma que trabaja en el Museo de Alejandría, y pasará a convertirse en uno de sus estudiantes.

Con las celebraciones del culto a Dionisos, el preceptor de la ciudad intenta que estas transcurran sin incidentes, pero lo tendrá complicado por la gran intolerancia que se respira del lado cristiano hacia todo aquello que sea pagano, y fomentada por el obispo Críspulo, que está decidido a que haya una única fe. Tendremos crímenes y venganzas, tanto de un lado como del otro, a cada cual más salvaje, y Pilar Pedraza no se arrugará a la hora de plantarte algunas descripciones que ponen los pelos de punta.


Diógenes (1860), por el pintor Jean-Leon Gérôme.
Representación del filósofo griego, reconocido por ser
seguidor de la escuela cínica, acompañado de perros.
Aquí, al igual que en los anteriores libros que he leído de esta autora, los personajes no son precisamente amables o inocentes. El propio Bárbaro tiene comportamientos o pensamientos más que cuestionables. Sobreviven en una especie de jungla donde muchas veces tienen que sacar las garras. Incluso uno de los personajes infantiles, la niña Mirra, parece un animalillo salvaje y llega a sorprenderte con algunas de sus actuaciones. Te muestra seres humanos a veces muy inquietantes.

La principal idea que me ha quedado tras leer el libro es el odio y el miedo a lo que es diferente. Ese intento constante por hacer desaparecer todo aquello que es anterior, relegarlo al olvido. El destruir templos y monumentos paganos, o abandonarlos sin ningún tipo de mantenimiento para que sea el paso del tiempo el que los borre. Ciudadanos que se convertían a una fe en la que no creían para no ser señalados, y vivir con esa fachada.

"La gran dama se había sumido en la contemplación melancólica de aquella ruina, y pensaba mantenerse fiel a su manera de entender las cosas. No iba a resistirse, pero tampoco a cambiar como lo estaban haciendo muchas familias acomodaticias y oportunistas, que bautizaban a sus hijos en la fe cristiana mientras seguían ofreciendo sacrificios a los dioses en privado. Orestes era uno de ellos y por eso le despreciaba."


También he notado en algunos momentos cierto temor hacia lo femenino y sus cuerpos por parte de los personajes masculinos, cosa que al principio no sabía cómo interpretar. Imagino que temen esa conexión de la mujer con los misterios de la naturaleza, y ese poder que podría llegar a usar para invocar a las fuerzas, según las creencias antiguas, pero esto es deducción mía. Tengo que admitir que me ha costado un poco entender algunas cosas debido a mi desconocimiento en mitología o filosofía, y he tenido que buscar conceptos que no conocía, por ejemplo los cínicos. Tampoco ha sido una cosa traumática, ya que puedes seguir la trama relativamente bien, pero sí que es un libro que te exige un poquito si quieres empaparte bien del todo.

Una novela que me ha gustado mucho por su ambientación, con momentos realmente espeluznantes con los que cualquier amante del terror gozará de lo lindo. Y con un final que a mí me ha encantado, aunque seguro que habrá quien piense que no le pega ese locurón. Pero yo le he dado palmas con las orejas porque me encanta lo siniestro, ¡qué leches!

Espero que la entrada no haya quedado demasiado caótica. Deseo leer más de esta autora, y de momento tengo esperando en el estante su ensayo Brujas, sapos y aquelarres, que ya estuve ojeando hace un tiempo y pinta bien.

Hasta la próxima misión.


19 febrero 2018

Kaiki: Cuentos de terror y locura

Vuelvo a uno de mis formatos favoritos: los relatos cortos. Y lo hago con uno de mis autorregalos de estas navidades, porque cómo me iba a resistir a semejante portada. Llevo una temporada un poco complicada, y reconozco que lo que mejor me entra son los relatos y los cómics, y es a lo que le estoy dando más últimamente. Y llevaba unos meses que no leía nada oriental (dejando de lado los mangas, claro), y me apetecía volver a sumergirme en su particular imaginario.


Kaiki: Cuentos de terror y locura
Varios autores
Editorial Quaterni
Traducción: Isami Romero Hoshino y Juan Antonio Yáñez
Género: Sobrenatural, crimen, misterio

El libro contiene doce relatos cortos pertenecientes a doce autores japoneses, y escritos todos durante la primera mitad del siglo XX. El prólogo nos hace una breve introducción de cada uno de los autores, con unas pequeñas pinceladas del tipo de obras que solían escribir y algunos títulos a destacar, para quién sienta más curiosidad por ellos.

Los relatos son muy variados en cuanto a temática, y manejan distintos tipos de terror. Supersticiones profundamente arraigadas, mitos y criaturas sobrenaturales, crímenes, miedo a las nuevas tecnologías... dependiendo del gusto de cada uno, habrán unas historias que sean más de tu gusto y otras que te lleguen menos. Pero su lectura en conjunto se me ha hecho muy amena y entretenida.

Voy a comentar brevemente algunos de los relatos que más me han gustado, para que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar. Intentaré no dar más información de la cuenta para no reventar ninguna historia:

22 enero 2018

De monstruos de la infancia y otras historias

Esta va a ser una entrada un poco extraña, pero me apetecía volcarlo por aquí. Todos mis conocidos saben de mi gusto por el terror, ya sea en libros, películas o videojuegos. No sé si pensarán que soy una persona valiente y echada para adelante, pero ya os digo que para nada. Soy una auténtica miedica. De hecho, los videojuegos de terror solo los miro, a poder ser con una bolsa de chuches, como el que ve una película, porque del miedo me paralizo y soy incapaz de jugar.

¿Qué es ese ruido? ¿Era un gruñido? Ahh, son mis tripas.

Pero algo tendrá esa sensación cuando, al tiempo que sufres, tienes más necesidad de ella, en plan yonqui de las emociones fuertes. Desde pequeña sentía una atracción casi morbosa por ver películas de terror, aún sabiendo que por la noche iba a sufrir de lo lindo por lo que pudiera salir de debajo de mi cama. De hecho, no sé vosotros, pero yo tenía mi propio repertorio de criaturas-monstruos que hacían mi infancia superentretenida. Incluso mi madre ayudó a enriquecer mi Bestiario particular introduciendo a uno de los más temidos por mí: el Sereno. Y aquí más de uno levantará la ceja. Pero todo tiene una explicación.

De pequeña yo era muy nerviosa, y tenía el sueño muy trastocado, por lo que pasaba gran parte de la noche despierta. Como mi padre trabajaba en el extranjero, yo solía dormir con mi madre, pero debía ser terrible dormir con una niña que no paraba de moverse. Como el cuento de "Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá" no surtía efecto conmigo porque para mí Coco era el personaje de Barrio Sésamo, y me encantaba, pues mi madre inventó una nueva criatura. Y nació El Sereno. Como comprenderéis, yo no sabía qué era un sereno, y para mí se convirtió en una entidad indefinida. No sabía si era antropomorfa, perruna, un pulpo, o qué sé yo, pero YO SABÍA que era horrible y oscura. Mi madre simplemente me decía que si no dormía, el sereno se enfadaría y vendría, y yo con mi mente infantil me dediqué a adornarlo de las formas más horribles. De hecho, el Crooked Man u Hombre Torcido de la película The conjuring 2: El caso Enfield se acerca más o menos a lo que yo llegué a imaginar, pero claro, el mío era negro como la noche. En verano, cuando dormíamos con la ventana abierta, nunca apartaba los ojos de allí, por si entraba trepando cual araña. No dormía, pero me estaba más quieta que un gato de escayola.

Luego estaba la Criatura del Váter. Vivía dentro del pocillo del retrete, y estaba al acecho para morderme las nalgas en cuanto me despistase un poco. Pero ella y yo llegamos a un trato. Yo la alimentaría regularmente (adivinad con qué), y ella me dejaría tranquila. Aunque creo que el negocio no le salió muy ventajoso, porque fue a dar con la niña más estreñida del mundo. Más le habría valido morder mi pequeño y tierno trasero. Pues nada, aquí poniendo el blog al nivel de las cloacas.

Como comenté antes, tenía el sueño bastante trastornado. De hecho, a partir de los 6 años empecé a sufrir episodios muy extraños en mitad de la noche. Yo era una niña muy reservada, nunca me quejaba a no ser que me doliera algo mucho o me encontrase muy mal, con lo que nunca dije nada de aquello. Muchos años después, creo que en la universidad, supe lo que era: había sufrido parálisis del sueño. Para adornar más mis terrores infantiles, en algún momento de mi niñez vi cierta película en la que un horrible duende salía de su escondrijo en la habitación de una niña, y mientras ella dormía, se dedicaba a robarle el aliento. La niña de la peli se salvaba porque su gato, creo recordar, terminaba con el bichejo.



Yo até cabos y encontré la solución al porqué me quedaba paralizada por la noche:

"Es ese duende diabólico, que sale de debajo de la cama, trepa hasta mi pecho, me aplasta y me roba el aliento. Por eso me cuesta respirar."

A partir de aquella certeza, y al no estarme permitido tener gato (con lo que me gustan, leñe), mi única solución era usar mi Sábana Escudo, cubriéndome hasta el flequillo incluso en pleno verano, aunque era una defensa muy débil, y a veces llegaba a ser bastante asfixiante.

Para quien sienta curiosidad acerca de esa película, hace poco conseguí averiguar cuál era, ya que no recordaba cómo se llamaba. Sólo guardaba el recuerdo del duende-trol, y que la niña podía ser Drew Barrymore. Se trata de Los ojos del gato (1985), y adapta tres relatos cortos de Stephen King. (¡Coño, Stephen! Que aún me faltaban varios años para conocerte y empezar a leerte, y ya me estabas aterrorizando)



Por supuesto, hablando de monstruos de cine, no podía faltar Alien. Y es que haber visto Alien, el octavo pasajero con 7 años te deja huella. Más que huella, ojeras cual mapache. Y digo yo, ¿en serio mi madre me dejó ver aquello? Me la imagino leyendo una de sus novelas y pasando de todo, mientras yo estaba tumbada debajo de la mesa del salón, con la vista clavada en aquel terror del espacio, en aquella pesadilla andante, y me entraban los sudores de la muerte de imaginar lo que haría conmigo. Pero seamos sinceros, ¿qué amante del terror no siente admiración por semejante monstruo? Yo creo que ha sido la mayor de las pesadillas de toda una generación, y nos encanta. Por que somos unos masoquistas.


Mamá contándome un cuento: Hija, te voy a contar una historia
que te será útil para el mañana. Porque la vida es dura y está llena
de monstruos. Había una vez una gran piloto llamada Ripley, que
llegó a un extraño planeta lleno de xenomorfos sedientos de sangre...


Con la edad, los terrores van cambiando. El monstruo del armario, del retrete, el coco y demás, van quedando relegados a un rinconcillo de nuestra mente, y van apareciendo temores de otro tipo, más realistas tal vez. Pero yo, cada noche, intento que ni las manos ni los pies me asomen por el borde de la cama. Por si acaso.

Hasta la próxima misión.


20 enero 2018

Adopta una autora - Moto Hagio y la revolución del manga shojo


Inicio una nueva andadura dentro de la iniciativa Adopta una autora (si queréis conocer más sobre el proyecto, ver aquí), y en esta ocasión he decidido adoptar a Moto Hagio (o más bien, ella es quien me adopta a mí, porque es una sensei, una maestra, una ama), autora de manga con una larga y reconocida carrera.

Moto Hagio, junto a otras dibujantes con las que conformaría el Grupo del 24, revolucionó el cómic en Japón durante los años 70, y fue motor para que el manga shojo alcanzase su madurez y dejase de ser un género secundario. En España no es muy conocida (a no ser que seas lector habitual de manga más clásico), y de momento sólo tenemos publicada una obra suya gracias a la editorial Tomodomo, aunque ya está anunciada la llegada de otra de sus obras, Semidiós (Hanshin).

Quiero remarcar que no soy lectora habitual de manga shojo, pero durante el #LeoAutorasOct del año pasado me animé a leer su manga ¿Quién es el 11º pasajero? por la premisa de ciencia ficción, y al ver en su introducción la importancia que tuvo esta autora en la evolución del manga, me pareció interesante investigar más sobre ella y su obra. He de confesar también que apenas he leído manga clásico, con lo que para mí está siendo un doble descubrimiento. Así que vamos al lío.

05 enero 2018

Cómic: El invierno del dibujante


Primera entrada del año, y la voy a dedicar a un cómic que leí hace unos días. Como ya comenté en una entrada anterior, en 2017 apenas escribí sobre cómics/manga, y este nuevo año quiero dedicar más espacio a ello. Y he aprovechado para leer un cómic de un autor español, porque es bastante penoso que no conozca apenas lo que se produce en mi propio país. Me decidí por El invierno del dibujante porque trata sobre los historietistas de la editorial Bruguera, y sentía curiosidad por saber algo sobre ellos. Bruguera ha sido para mí (y para mucha gente) la editorial de mi infancia, ya que básicamente aprendí a leer con sus tebeos. Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, Super López, Zipi y Zape... no puedo pensar en mi niñez sin que aparezcan todos esos personajes.

"En la España de 1957 ser historietista era un oficio. No eran artistas, eran obreros de la viñeta. Cobraban a tanto por página -o por viñeta-, trabajaban a destajo, siguiendo unos patrones establecidos e inamovibles. Renunciaban a sus originales y a sus derechos de autor a cambio del parné. Y en ese 1957 ocurrió algo que quebró la monotonía y sembró la esperanza. Cinco extraordinarios historietistas, famosos por sus personajes, osaron rebelarse." Antoni Guiral

30 diciembre 2017

Ensayo: Some went west, de Dorothy M. Johnson

Empecé el año con la primera entrada que dediqué a la iniciativa Adopta una autora, escribiendo sobre Dorothy M. Johnson (1905-1984), y lo termino también con ella. No lo he hecho a propósito, pero cuando me he dado cuenta, me ha dado la risa, ¿pero qué mejor forma que terminarlo? Pues vamos al lío.

En anteriores entradas escribí sobre dos de sus obras de ficción, que se pueden encontrar publicadas en español gracias a Valdemar, y también toqué su vertiente como articulista para la revista Montana The Magazine of Western History. En esta quinta y última entrada que dedico a Johnson, traigo uno de sus ensayos, Some went west, en el que remarca la gran importancia de las mujeres pioneras que fueron a las zonas fronterizas del oeste norteamericano durante el siglo XIX, ya que la mayoría de las veces sus vidas quedaron limitadas a meras anécdotas, cuando en realidad, su duro trabajo fue vital para estabilizar las jóvenes comunidades que iban apareciendo.


Some went west (1965)
Autora: Dorothy M. Johnson
Editorial Bison Books
Género: Ensayo histórico
Otros libros: Indian country; El árbol del ahorcado y otros relatos de la Frontera; Buffalo woman...


"This book is about some of the women who went west. They may not have felt heroic, but they weren't cowards. They were not all physically strong, but they weren't weaklings in spirit. And they certainly weren't average, except in this: They loyally went along because they were needed. Women still do this. Sometimes courage is only normal."


"Este libro trata sobre algunas mujeres que fueron al oeste. Puede que no se sintieran heroicas, pero no eran cobardes. Puede que no todas fuesen físicamente fuertes, pero no eran débiles de espíritu. Y desde luego no eran normales, excepto en esto: Fueron porque eran necesarias. Y todavía lo siguen haciendo. A veces el coraje es lo normal."

29 diciembre 2017

Propósitos para el blog durante 2018


Antes que nada, desearos una Feliz Navidad, y que paséis estos días en la mejor compañía. Yo fiel a mi estilo desastroso y a destiempo, pero más vale tarde que nunca. Y si es con pájaros, mucho mejor.

Aprovechando que ya queda nada para terminar el año, he echado un vistazo al blog y me ha dado bastante bajón al comprobar que ideas que había proyectado desarrollar a lo largo de este año han quedado estancadas. Bien es cierto que ha sido un año duro en lo personal y en lo laboral, y no he tenido la cabeza muy centrada, lo cual me ha afectado a la hora de gestionar el blog. Por ello, y aunque creo que rara vez he hecho una lista de propósitos por que nunca cumplo nada de lo propuesto, he decidido hacer una que creo que puedo asumir, para intentar reconducir un poco el blog y que recupere un poco la esencia de lo que siempre quise que fuese (si es que alguna vez tuvo esencia, jejeje).


Cómics/Manga


En todo el año no he hecho más que dos entradas sobre manga. SÓLO DOS ENTRADAS (me voy arrastrando hasta un rincón y me echo a llorar). Y la razón no es que no haya leído. Simplemente, que el tiempo se me ha deslizado entre los dedos sin darme cuenta, y no he escrito nada. Quiero poner remedio a eso durante 2018.

Y quiero aprovechar y leer otros cómics, ya que me he centrado muchísimo en el manga. Ya aviso que yo no soy mucho de superhéroes. De pequeña los leía porque los compraba mi hermano, y era lo que había en casa, pero mis intereses van por otros derroteros. Por ejemplo, aprovechando que en mi biblioteca parece que han mejorado un poquito el estante de los cómics, me traje El invierno del dibujante, por que reconozco que de cómic español estoy totalmente pez, y es penoso.

El invierno del dibujante, de Paco Roca, que en breve lo leeré, y La sonrisa del vampiro irá detrás,
que ya canta desde que lo tengo. Me gusta más esta portada que la que le han puesto ahora nueva;
esta me resulta mucho más inquietante.



Anime


Literalmente, este año ha desaparecido del blog. No he visto ninguna serie desde tiempos inmemoriales. Reconozco que alguna que intenté ver duré pocos capítulos y la terminaba abandonando. No encontraba ninguna que me llamase la atención, y al final desistí siquiera de informarme de lo que se iba cociendo en siguientes temporadas. Pero el otro día, cotilleando la página de Ramen para dos vi que la plataforma Crunchyroll se iba a encargar de emitir la serie Junji Ito Collection, y allí que me fui de cabeza. Por un lado tengo ganas de ver una serie con historias de este autor, aunque por otro me da miedito de lo que pueda salir. Pero la curiosidad es más grande, y tengo ganas de terminar con mi sequía de anime.

Además, mientras curioseaba la web de Crunchyroll, he encontrado una serie que puede que me resulte entretenida, titulada Yamishibai: Historias japonesas de fantasmas. Al parecer tiene varias temporadas, y empezó a emitirse en 2013. He visto tres episodios, y se trata de capítulos muy cortitos, de unos 4:30 minutos. No es una serie típica, ya que el estilo de animación recuerda más a una especie de teatro de marionetas, pero en dibujos animados, y puede que a mucha gente le eche para atrás. Pero el tono de las historias creo que pueden ser de mi gusto, ya que lo poco que he visto se trata de terror absurdo o grotesco, donde la propia animación resulta tan extraña que te inquieta.



Ciencia ficción


Llevo unos meses a machete con el terror, y he perdido mi costumbre de intercalar los géneros. Y necesito recuperar ese hábito, porque hasta mi sentido del humor se ha vuelto oscuro y siniestro, jajaja... Tengo unos cuántos libros de este género esperando, y me apetece mucho que haya más ciencia ficción en el blog, y volver a leer a Arthur C. Clarke, que me dejó un sabor muy bueno en Cita con Rama, o conocer a Ursula K. Le Guin de una vez. Es un género que necesito que vuelva a este rinconcito.




Finalizar proyectos


Tengo pensado finalizar con mi proyecto de adopción de Dorothy M. Johnson en breve. Mañana o pasado publicaré la quinta entrada, y aunque ha sido muy interesante conocer a esta autora, reconozco que lo último que he leído he sufrido por la traba del idioma, ya que en español solo hay dos libros, y he estado leyendo material original en inglés, y tampoco es cuestión de estar pasándolas canutas.

También, dentro de la iniciativa Adopta una autora, voy a escribir sobre la mangaka Moto Hagio, aunque esta será una adopción más breve, ya que en España solo se ha publicado una obra, ¿Quién es el 11º pasajero?, y a lo largo del 2018 llegará Semidios (Ed. Tomodomo).

Quiero ir cerrando frentes porque veo que me meto en demasiadas cosas, y al final no soy capaz de hacer todo como es debido, y me agobia.


Y con esto, yo creo que para empezar es suficiente. No quiero marcarme muchos más propósitos porque entonces sí que terminaría por no cumplir nada.

Espero que tengáis una buena salida de 2017 y mejor entrada en 2018.

Hasta la próxima misión.


10 diciembre 2017

Manga: El muerto enfermo de amor

Hace mucho que no traigo ningún manga al blog, y no es porque no los lea últimamente. De hecho, a lo largo de este año, he leído casi todo lo que ha ido saliendo de Junji Ito, ya sea porque lo he comprado yo o porque me lo han prestado. Para estas navidades tengo pendiente el pedazo de tomo de Uzumaki que ha publicado recientemente Planeta Cómic, y sólo me queda que ECC termine la serie de Tomie y Las caprichosas maldiciones de Souichi. Entonces habré conseguido el Máster en Rayaduras Mentales, y Junjji Ito vendrá a Madrid exprofeso para hacerme entrega de la titulación y contratarme como ayudante para sus próximas obras (¡Dejarme, me gusta vivir de sueños!).

Hace meses quería haber escrito sobre este manga pero por falta de tiempo, quedó olvidado. Y creo que ha llegado su momento. Es curioso, porque la primera vez que lo leí, no me convenció mucho. Pasado un tiempo, volví a leerlo, y me fijé en otros detalles que de primeras no presté atención, y me ha ocurrido como con Gyo. El año pasado escribí sobre Gyo en el blog (leer aquí), y de los sentimientos encontrados que me generó. Sin embargo, con el tiempo, me he dado cuenta de que es una historia que, a pesar de lo perturbadora que es en algunos momentos, me gusta mucho. Pero bueno, vamos por orden.


Título: El muerto enfermo de amor
Autor: Junji Ito
Publicado por ECC Ediciones
Tomos: 1 (finalizado), aproximadamente 245 páginas.
Género: seinen, terror
Otras obras: Gyo, Black paradox, Uzumaki, Tomie, Hellstar Remina...

Ryûsuke Fukada, un melancólico adolescente, se muda por motivos de trabajo de su padre a la ciudad de Nazumi, en la que ya vivieron ocho años atrás. La ciudad, casi siempre envuelta en niebla, no le trae buenos recuerdos debido a un suceso que le marcó en su infancia. El inicio del curso en el instituto, y el reencuentro con antiguos amigos de su niñez, lejos de animarle, empeorará su estado de ánimo al descubrir que muchos de los estudiantes tienen una rara costumbre, como es esperar en los cruces de las calles y pedir una "predicción adivinatoria" al primer extraño que aparezca, para dar respuesta a dudas o problemas. Un día, comienzan a producirse extrañas muertes entre aquellas muchachas que han pedido una predicción callejera, y corre el rumor de que un guapo joven, envuelto en la niebla de la ciudad, es quien ha provocado sus muertes al darles su cruel predicción.

20 noviembre 2017

Relatos de fantasmas, de Edith Wharton

Segunda entrada de la iniciativa Leo Autoras Octubre. Por que más vale tarde que nunca, jejeje... Este libro lo terminé ya entrado noviembre. Como sospechaba, no me iba a dar tiempo a leer demasiado de lo que me había propuesto, pero estoy contenta porque, aunque no me ha cundido mucho, lo que he leído me ha gustado bastante.

Este ha sido mi primer contacto con Edith Wharton (1862-1937), y ha sido una grata experiencia. Aunque al principio me dejaban un poco descolocada sus relatos, finalmente los fui apreciando, y sobre todo, me ha gustado su forma de narrar, y cómo te va introduciendo de forma sutil en los misterios.


Relatos de fantasmas (1904-1937)
Autora: Edith Wharton
Editorial Alianza (Biblioteca de fantasía y terror)
Traducción: Francisco Torres Oliver
Género: terror, misterio
Otras novelas: La edad de la inocencia, La casa de la alegría, La solterona...

Este volumen contiene once relatos cortos escritos entre los años 1904 y 1937, poco antes de su muerte.

¿Por qué me dejaron un poco descolocada al principio? Sencillamente por que esperaba unos cuentos de fantasmas más al uso, con apariciones vaporosas caminando y asustando en la noche, o algo por el estilo.

Sin embargo, Wharton te planta unos fantasmas tan físicos que ni el protagonista ni tú os dais cuenta de su cualidad sobrenatural. Hay relatos donde la entidad sobrenatural no es tanto el fantasma de un difunto, si no más bien una proyección psíquica de algún personaje, un desdoblamiento de la personalidad que hace surgir el lado oscuro que todos llevamos dentro. Wharton consigue crear situaciones inquietantes dentro de la normalidad simplemente alterando una rutina: una campanilla que suena cuando no debería, una mujer que espera a su marido para comer y ve que se retrasa, un caballero que está visitando una antigua casa y es vigilado por unos pequeños y silenciosos perros... Pequeños detalles que poco a poco se van sumando a otros, y empiezas a percibir que ahí se esconde un misterio.

Voy a comentar por encima los relatos que más me han gustado:

15 octubre 2017

Novela negra: Laura

Esta es mi primera entrada para la iniciativa Leo Autoras Octubre, en la que voy a dedicar el mes de octubre a leer exclusivamente autoras y a compartir mis impresiones. Escribí hace unas semanas una entrada (enlace aquí) con una pequeña lista de los libros que quería leer durante este mes, y aunque no creo que me dé tiempo a leerlo todo, tengo pensado seguir con ellos en noviembre. Al final modifiqué el orden de lectura que tenía pensado, y decidí comenzar con Laura, de Vera Caspary, e ir dejando la fantasía y el terror para los días más cercanos a Halloween, que pega más, jejeje...

La adaptación cinematográfica de esta novela, realizada en 1944 por Otto Preminger, es una de mis películas favoritas de género negro, y tenía cierto temor de llevarme un chasco con la novela. Pero no ha sido así, y me ha gustado mucho la forma de narrar la historia, ya que tiene varios puntos de vista como ahora comentaré.


Laura (1942)
Autora: Vera Caspary
Editorial Alianza
Traduccción: Pilar de Vicente Servio
Género: suspense, policíaco

Una hermosa mujer, Laura Hunt, aparece asesinada de un disparo en la cara en su lujoso apartamento de Nueva York. Se hará cargo del caso el detective Mark McPherson, que centrará su investigación en dos sospechosos por sus vínculos sentimentales con la víctima: Waldo Lydecker, amigo de la víctima, y Shelby Carpenter, el prometido con el que estaba a punto de casarse. Con el paso de los días, y tras investigar la vida de Laura, McPherson irá sintiendo una cierta fascinación por ella, acrecentada por el atractivo de un retrato de Laura que preside la escena del crimen.

Quién conozca la película, no verá mucha diferencia en la historia en sí. Difiere en algunos detalles, pero básicamente es lo mismo. En donde radica la diferencia es en la profundidad que adquiere el personaje de Laura.